Llega el verano y con ello llega una oleada de nuevos fisioterapeutas a la profesión. Al empezar cualquier profesión, es normal tener nervios, dudas e inseguridades:

-¿Lo haré bien? ¿Estaré preparado para trabajar? ¡Salgo de la carrera sin saber nada!-

Todo esto son pensamientos que seguro alguna vez te han pasado por la cabeza.

En este post te daré 10 consejos para que puedas afrontar esta etapa de la mejor manera posible y además puedas disfrutar de ella.

 

1. No tienes por qué saberlo todo.

Esta es una de las preocupaciones que más me escriben l@s fisioterapeutas cuando están a punto de terminar la carrera. «Siento que no sé nada»

Te diré una cosa, no hay NADIE que lo sepa todo. Absolutamente nadie. Ni el fisio de tu vecino, ni el fisio del Real Madrid, ni el fisio ese australiano del que todos hablan. No hay nadie que lo sepa todo, es imposible saberlo todo.

No te tortures pensando que no sabes suficiente para trabajar de fisioterapeuta, sabes más que suficiente para tratar a cualquier persona y en los siguientes puntos te lo voy a demostrar.

Y acuérdate también que siempre puedes derivar pacientes a otros profesionales, no tienes por qué abarcarlo todo.

 

2. No siempre tendrás éxito en tus tratamientos.

Quítate esta presión de encima. Ningún fisio en la historia de la fisioterapia ha tenido éxito en todas sus intervenciones. Cuanto antes lo asumas mejor. Basta que te fijes en los estudios que salen sobre fisioterapia. En ellos se estudia un protocolo de tratamiento o una técnica y siempre hay un porcentaje de pacientes que no mejoran. Nunca ha habido una técnica que funcione al 100% por igual.

 

3. No necesitas un diagnóstigo específico para tratar a alguien.

Tests, pruebas, diagnósticos diferenciales, pruebas de imagen… al final lo importante es: ¿Dónde está el dolor? ¿Qué movimientos lo provocan?¿Hay algo que mejore ese dolor?

Si alguien entra a tu consulta o se sube a tu camilla es por que le duele algo. Entiende bien el dolor y explícalo de la manera más sencilla que puedas y tendrás mucho ganado.

El libro explicando el dolor de David Butler es una joya para esto.

Y después, céntrate en conseguir la modificación de ese dolor de alguna manera. Un truco: Las terapias activas (ejercicio, movilidad activa…) tienen efectos más duraderos y a largo plazo que las pasivas 😉

Y si consigues cambiar los hábitos de alguien (ejercicio regular, adaptar a la carga los tejidos que provocan dolor…) ahí ya ni te cuento.

No necesitas poner ninguna etiqueta a un dolor para tratar a alguien.

 

4. No te preocupes tanto por la anatomía.

Qué diferencia hay entre el tratamiento del tendón supraespinoso o del infraespinoso? Ninguna. No hace falta te vuelvas loc@ intentando saber qué funcion hace qué músculo o su inervación. Al final, dolor de hombro al coger un bote de guisantes de la estantería, no es más que eso. Dolor de hombro al coger un bote de guisantes de la estantería.

Este es un mensaje que recibí hace poco en instagram:

«Joan, no creo que me pueda saber nunca toda la anatomía y biomecánica del cuerpo humano. No podré ser fisio»

Mi respuesta:

«Yo tampoco me la sé toda»

Como te he dicho en el primer punto, no existe nadie que lo sepa todo. Y si hay algo IMPRESCINDIBLE que debes saber y no sabes (cosa que dudo que te pase alguna vez), ¡para eso están los libros y internet!

¡Búscalo y acepta que no lo sabes todo!

La expresión «no lo sé» es la menos pronunciada en fisioterapia y estoy seguro que los pacientes prefieren un: «No lo sé, pero en un segundo te lo miro» que que te pongas a inventar y que se te note desde la sala de espera.

 

5. Intenta conectar con tus pacientes.

Vas a trabajar con personas, gente que tendrá sus propios problemas y preocupaciones. Es mucho más importante cómo eres que los tratamientos que haces. Puedes hacer el mejor tratamiento del mundo, o el más acertado, que si no consigues conectar con un paciente, tu tratamiento no será útil.

Sé honest@, buena persona y calla, escucha, intenta comprender su situación. A partir de ahí intenta trabajar en todo lo que creas que puedes ser útil. Mira a tus pacientes desde una perspectiva bio-psico-social.

 

6. No rehabilites diagnósticos, rehabilita personas.

Ayudar a cambiar los hábitos de alguien va a ser lo que va a marcar la diferencia a largo plazo. Trabaja su contexto. Un dolor de hombro no es sólo eso. Es un dolor en alguien sedentario, con mucho estrés en el trabajo, que no duerme ni descansa bien, que hace dos semanas se murió su mascota y que se ha puesto a trabajar en el jardín. Todo el contexto influye en el dolor.

Recuerda, si tienes a alguien delante es porque le duele algo. En cuantos más aspectos que puedan modificar ese dolor puedas influir, mejor.

No pienses tanto en: «Tendinopatía de supraespinoso» y empieza a pensar más en: «Persona con tales características que tiene dolor de hombro cuando hace tal».

 

7. Trabaja de manera honesta.

Un cliente que no tiene que volver no es dinero perdido, es alguien al que, de una manera u otra, le has cambiado la vida a mejor.

Intenta que tus pacientes te visiten lo menos posible. Empodera a tus pacientes, da consejos de autotratamiento y te aseguro que lo agradecerán.

 

8. No te obsesiones con formaciones.

Si quieres, date un tiempo. Llevas mínimo 4 años estudiando sin parar y estás perfectamente capacitada/o para tratar a quién se te ponga delante. Trabaja, coje experiencia, y después podrás aprovechar mucho más las formaciones que hagas.

NO PASA NADA por no apuntarte desde el primer día al máster que todo el mundo te recomienda. Si crees que no debes hacerlo, no lo hagas. Tendrás toda tu vida profesional por delante para formarte.

 

9. Fórmate por ti mismo/a.

La fisioterapia es una ciencia que hoy te dice A y mañana B. Si no te formas de manera autodidacta, habrá muchas cosas que te pierdas por el camino. Lee blogs, sigue en redes sociales a quién te ofrezca contenido de calidad, busca artículos en Pubmed sobre los temas que te interesen… Hoy en día podemos estar al tanto de los cambios y aprender mucho sobre fisioterapia únicamente a través de las redes sociales y el móvil. Aprovéchate de ello.

 

10. Simplifica.

Para mí este punto es el más importante y el que resume todos los anteriores. No por hacer más vas a ser mejor. No por hacer ejercicios complicados vas a ser mejor. No por usar las técnicas más nuevas y revolucionarias vas a ser mejor.

Simplifica tu forma de pensar en la fisioterapia y todo te será mucho más fácil. Entiende a tu paciente, escúchalo, ofrece buenos consejos en cuanto a cambio de hábitos, intenta localizar el origen del dolor o los movimientos que lo causan, intenta trabajar movimientos que reduzcan el dolor, y intenta trabajar los movimientos dolorosos en un rango de no dolor para así adaptar progresivamente los tejidos de la zona a la carga.

 

 


 

Espero que te sirvan estos 10 consejos y que a la vez te hayan quitado un poco de peso de empezar en el mundo de la fisioterapia. Recuerda que tienes la mejor profesión del mundo para ayudar a los demás. Disfruta y aprovéchalo.

Si te ha servido de algo, por favor considera compartir el post para que más gente pueda leerlo. ¡Muchas gracias!

Gracias por leerme y un saludo

 

Joan Ballester.

 

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