Mi experiencia

Hoy hace cinco días que experimenté el dolor más fuerte que he tenido en mi vida. Y como fisioterapeuta, suelo pensar que hasta que no nos pasa a nosotros, no podemos ser totalmente capaces de entender a nuestros pacientes. Por eso, me dediqué a recopilar todas las sensaciones y pasos que iba haciendo para intentar mejorar el dolor, y luego poder explicároslo a vosotros. Intentaré resumiros mi experiencia, aunque si esta parte no te interesa, puedes pasar directamente a las 5 cosas que hay que hacer y las 5 que no.

Era un jueves por la tarde, y habiendo trabajado por la mañana, por la tarde me disponía a trabajar con el ordenador en la preparación de temario para las clases de la Universidad.

A los pocos minutos de estar sentado, empecé a notar dolor en la espalda, un dolor que describí en su momento como si unas manos me apretaran fuertemente la columna vertebral tanto en zona dorsal como en zona lumbar.

Ya se pasará, pienso. Y al principio es así. El dolor viene y va, así que no le doy mucha más importancia. Sigo trabajando.

A las dos horas de este dolor intermitente, cada vez iba pasando menos tiempo entre dolor y dolor, hasta que de repente y sin previo aviso, las manos que antes me apretaban de manera soportable la espalda, ahora tienen una fuerza que nunca me habría imaginado, una fuerza que deja sin respiración y literalmente sin habla.

Intento levantarme y andar, pensando: Movimiento, movimiento es lo que necesitas. Pero no puedo ni mantenerme en pie. Me empiezo a mover por la habitación como pollo sin cabeza, pero las manos no sueltan, y cada vez aprietan más y más fuerte.

Mientras mi cabeza hipocondríaca visualiza la ambulancia y la camilla con la que me tendrán que venir a buscar si esto sigue así, mi pareja, muy acertadamente me recomienda tumbarme en la cama. “Tumbarme” pienso, ¡¡si para el dolor lumbar se necesita movimiento!!

Pero no, en ese momento no necesito movimiento, necesito tumbarme. Y lo hago, me tumbo boca arriba pero el dolor no cesa. Si de pie tenía un dolor de 9,5 de 10 (pongo 9,5 pero en ese momento habría jurado que era de 15), tumbado sigue siendo de 7 sobre 10.

Pero algo es algo, pienso.

Nunca había tenido tanto dolor ni me había imaginado que se pudiera tener tanto. Si algún fisioterapeuta viene en ese momento y me dice que tengo que moverme, os juro que me levanto y lo tiro por el balcón.

Pero ese fisioterapeuta soy yo. Y a las dos horas de estar tumbado sin poder mover ni un dedo del pie, porque si lo hago el dolor sube a 9 sobre 10, me decido, a pesar del dolor, a empezar a mover lo que pueda del cuerpo.

Aunque mi cuerpo me dice lo contrario, pienso que cuanto antes empiece a moverme, antes podré recuperarme.

Lo primero que pienso es que si uso la respiración abdominal, conseguiré controlar el dolor, así que intento mantener esa respiración todo el rato. Estando tumbado, empiezo a doblar y estirar las piernas, luego mantengo las piernas dobladas un rato, después con las piernas dobladas llevo las rodillas a un lado y a otro, provocando una leve rotación lumbar. Todo ello lo hago intentando no provocar el dolor. También intento mover los brazos, pero por poco que haga todo sigue doliendo.

No hay un solo movimiento que no haga que mi dolor suba a 9 o a casi 10. Pero sigo haciéndolo. Ahora, pensándolo bien ,aunque hay estudios que indican que el movimiento aún existiendo dolor es positivo, no sé si forzar el movimiento fue lo más acertado, pero mi cabeza seguía pensando que tenía que moverme.

A las cuatro horas del inicio del desastre, pienso que tengo que cenar, y, aunque no tengo nada de hambre, eso me sirve como excusa para intentar moverme.

Lo primero que intento es girar mi cuerpo y tumbarme de lado. Imposible mantener la postura. El dolor estando de lado es tan fuerte que no puedo respirar.

A pesar del dolor, ahora que ya estoy de lado, intento sentarme en la cama. Consigo llegar a sentarme, aunque no puedo mantener la postura. Tengo un dolor constante de 9 sobre 10, pero mi mente, en ese momento no demasiado lúcida, decide cogerse del pomo de la puerta y levantarse.

Me levanto y me pongo a andar. Cuando estoy de pie tengo un dolor constante de 7 sobre 10, aunque a veces hay oleadas de 9.

Estando de pie, decido hacer sentadillas. SENTADILLAS. A quién con un dolor que le impide andar se le ocurre eso. Pues eso me dispongo a hacer. En ese momento pienso que el ejercicio actuará de analgésico natural y que así no tendré que tomar nada farmacológico. Iluso de mí.

Una vez de pie, me pongo música en los auriculares, y hago los siguientes ejercicios o movimientos:

 

Ejercicios y movimientos para el dolor lumbar agudo

 

-Sentadillas sin provocar dolor.

-Movimiento brazos. 

-Respiración abdominal.

-Pasos laterales.

-Pasos levantando las rodillas

-Ligera flexión de columna.

-Ligera extensión de columna.

-Ligeras rotaciones o círculos con la pelvis.

-Lateralizaciones suaves de tronco.

 

No busco provocar el dolor. Sólo busco el movimiento. El movimiento es analgesia, pienso.

Aún habiendo hecho esto, el dolor no disminuye, así que, ya que no puedo estar sentado para cenar, ni tampoco puedo cenar andando, decido ir a dormir. Mañana será otro día y seguro que ya estoy recuperado, pienso.

Mi pareja, muy acertadamente me ha colocado una manta térmica para que la ponga en la espalda. ¿Cómo no se me había ocurrido a mí?. A veces en estos casos el sentido común es lo más importante.

Olvidando las recomendaciones de las guías clínicas, y también porque en ese momento aún si me ofrecen cianuro diciéndome que me irá bien lo acepto, me tomo un paracetamol y a dormir.

Me despierto y el dolor sigue ahí, aunque me puedo poner de pie sin tanta dificultad como ayer. ¿Será por el ejercicio y movimientos que hice?

Ya de pie, hago los ejercicios y movimientos que os he descrito antes, y esta vez sí parece que mejoro mucho. Puedo hacer cada vez más movimiento y cada vez me siento mejor. Sobreviviré.

 

Hoy, a los cinco días del inicio del dolor, este ya ha bajado a 2 sobre 10.

¿Creéis que ha sido por el ejercicio y el movimiento? ¿De no ser fisioterapeuta y haber evitado el movimiento, el dolor hubiera tardado más a disminuir? 

 

Cosas que aprendí de esta experiencia

 

-Creía entender cómo era un dolor lumbar agudo, aunque estaba equivocado.

-El dolor lumbar agudo puede ser muy incapacitante. 

-Nunca subestimes el dolor de nadie. 

-Intenta entender a tu paciente. Es fácil decir “tienes que moverte”, pero, por ejemplo, en mi caso, si yo no fuera fisioterapeuta, estoy seguro que no me habrían movido ni con una grúa.

-No siempre lo que necesitas es lo que dice un artículo. Si tu cuerpo no te deja mover, a lo mejor es que tienes que esperar un rato a hacerlo.

Es mucho más difícil de lo que parece no pensar en que tienes algo dañado o roto. Si a mí me costaba alejar pensamientos negativos, no quiero imaginarme una persona no formada en salud.

 

5 Cosas que puedes hacer y 5 que NO

 

5 cosas que SÍ puedes hacer:

 

1. Descartar banderas rojas:

Las banderas rojas son un conjunto de signos y síntomas que pueden indicar que tu dolor de espalda tiene alguna causa grave, como por ejemplo infección espinal o cáncer.

Si bien hay estudios que relacionan el sobreuso de las banderas rojas como un factor negativo para el paciente, ya que normalmente el fisio o médico siempre encontrará algo relacionado con una bandera roja y referirá a diagnóstico por imagen temprano estudio (Lo que sabemos que no es beneficial para el dolor lumbar, estudio), también hay una serie de banderas rojas que NUNCA deben pasarse por alto, como son por ejemplo tener historial médico de cáncer y sufrir de dolor lumbar severo, o bien tener dolor lumbar severo y tener fiebre.

Sabiendo esto, aquí tienes un artículo en el que se indican todas las banderas rojas en dolor lumbar.

2. Relajarte y respiración abdominal:

Cuanto más nervioso estés, más difícil te será gestionar el dolor.

Si intentas llevar el aire a la barriga, conseguirás un poco de analgesia y además conseguirás relajarte un poco más. Lo que se relaciona con menor estrés y por ende, menor dolor. Estudio

3. Movimiento:

En un primer momento, puede que el movimiento no sea tu mejor aliado ya que sólo hará que tengas más dolor de manera inútil. Pero a la que puedas moverte, empieza a hacerlo. Eso acortará los periodos de recuperación y evitará que tu dolor se vuelva crónico, ya que se ha relacionado el miedo al movimiento o kinesiophobia con una mayor tasa de cronificación del dolor. Estudio

Movimientos simples como los que te he descrito antes, van a ser los más indicados para disminuir el dolor lumbar.

4. Calor:

La aplicación de calor superficial se recomienda en la mayoría de guías clínicas y revisiones sistemáticas. Ayudará a disminuir la sensación de dolor.

5. NSAIDS o AINES (Antiinflamatorios no Esteroideos):

Es la recomendación generalizada en cuanto a fármacos para ayudar al dolor lumbar. Medicamentos como Ibuprofeno o Enantyum pueden ayudar al dolor lumbar agudo.Estudio

 

5 cosas que NO hay que hacer:

 

1. Preocuparse:

Preocuparse demasiado se ha relacionado con más probabilidad de cronificación del dolor lumbar (que dure más de 3 meses). Estudio Piensa que el dolor es una alarma del cuerpo, y que no tiene por qué tener relación directa con que algo esté roto o dañado.

2. Reposo prolongado:

Aunque tu cuerpo sólo va a querer estar tumbado, a la mínima que puedas y aunque sea con un poco de dolor, muévete. El reposo prolongado es contraproducente y hará que dure más tu dolor lumbar. Estudio

El movimiento y ejercicios con un poco de dolor, han demostrado tener más eficacia a corto plazo frente a ejercicios sin dolor. Estudio

3. Relajantes musculares y paracetamol:

En la mayoría de guías no se recomienda el uso de relajantes musculares debido a los posibles efectos secundarios y a la insuficiencia de evidencia para su uso. Estudio

En cuanto al paracetamol hay algunas revisiones en que indican que depende de las preferencias del paciente, pero otras como esta de 2018 no lo recomiendan.

4. Radiografía temprana:

Hacerte una radiografía en cuanto tienes dolor lumbar agudo, se relaciona con una mayor probabilidad de cronificación, ya que será muy fácil que te encuentren alguna «anomalía» o anormalidad en la espalda. Esas anomalías normalmente no están relacionadas con el dolor que sientes en ese momento. Pero eso hará que te preocupes más y a la larga tardes más a recuperarte. Piensa que todos tenemos arrugas, cicatrices y deformidades, así que tampoco deberíamos esperar que nuestras espaldas estén perfectas y sean todas iguales. En este estudio se intentó relacionar la presencia de anormalidades en las pruebas de imagen con el dolor lumbar, no hubo relación: Estudio

5. Buscar en google:

No busques en google tus síntomas. Cada persona es diferente y siente el dolor de manera diferente. Si buscas en google relacionarás tu dolor con lo peor que te puede pasar. Desde cáncer a fracturas vertebrales, y eso sólo hará que estés más preocupado, y, por ende, que tu dolor tenga más probabilidades de volverse crónico.

Como siempre, ¡muchas gracias por leerlo!

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