La fisioterapia como profesión nace en el 1813 a través de la mano y escuela de P.H. Ling, fundador del Royal Central Institute of Gymnastics. En este instituto se ofrecía la formación de algo llamado Director de Gimnasia, un profesional que trabajaba en la rehabilitación a través de terapias pasivas (movilización, estiramientos…) y terapias activas (ejercicio y movimiento activo). Más adelante, por presión de los médicos ortopedas que veían comprometido su trabajo, esta profesión se separaría en dos: La educación física y la fisioterapia. (artículo)

 

La fisioterapia adoptaria la parte sanitaria y la educación física la de entrenamiento y preparación deportiva.

 

Esta separación y el rápido desarrollo de la tecnología durante el siglo XX, supuso en gran parte el auge de las técnicas y terapias pasivas en la fisioterapia. El desarrollo y implementación de los agentes físicos, la electroterapia, kinesiterapia y la terapia manual instrumentalizada habían empezado.

 

Todo ello suponía un gran avance en todo lo relacionado con la modificación del dolor a corto plazo. Estas técnicas tenían una gran acogida, ya que, sin el uso de la farmacología, conseguían reducir el dolor. A corto plazo.

 

Es esta separación la que ha marcado el transcurso de la fisioterapia hasta día de hoy. Lo que en sus inicios era una profesión activa y pasiva por igual, ha pasado a ser una fisioterapia en su gran mayoría pasiva, en la que el paciente se deja hacer, y nosotros movilizamos, estiramos, masajeamos, crujimos o presionamos.

 

Basta con buscar imágenes de las salas de fisioterapia en hospitales y clínicas españolas, en las que reinan las máquinas y camillas por encima de todo, para darte cuenta de que se ha abandonado en gran parte la actividad física en la fisioterapia:

 

Resultado de imagen de sala de fisioterapia

Foto de «La tribuna de Toledo». En ella describen literalmente: El gimnasio de rehabilitación está ubicado en la planta baja del Centro de Salud y ha sido dotado con diferentes aparatos de electroestimulación, ultrasonido, magnetoterapia e infrarrojos, baños de parafina, colchonetas, camillas hidráulicas, espalderas, escalera de manos, rodillos y triángulos de goma espuma.

 

Resultado de imagen de sala de rehabilitación

Imagen que sale en «La Sexta», para denunciar las listas de espera que hay en la sanidad pública. Poco tratamiento activo veo ahí, y esto es lo que verán miles y miles de españoles.

 

Imagen relacionada

Imagen de «Lacerca.com». Cito textualmente: «Además de duplicar la superficie, y con una inversión de 115.000 euros, el Gobierno regional ha incorporado equipamiento de última generación que permite diagnosticar y tratar aún mejor a los usuarios de este servicio. Ejemplo de ello es la adquisición de nuevo aparataje de electroterapia -entre el que destaca un moderno equipo de magnetoterapia de baja frecuencia– y mobiliario clínico más ergonómico»

 

Cada vez más aparatos y más caros, más camillas y más pacientes tumbados, y sin embargo, la evidencia científica cada vez nos indica con más fuerza que el camino a seguir es el camino del ejercicio terapéutico, movimiento, educación y cambio de hábitos.

 

¿Hemos perdido el camino?

 

Más que perderlo, creo que nos hemos desviado. Estamos a tiempo de volver al camino en que la fisioterapia debe estar, y este no es más que a favor de lo que realmente la fisioterapia puede hacer y cambiar.

 

¿Mediante fisioterapia pasiva se puede cambiar la estructura de tendones, músculos, ligamentos, cápsulas, huesos?… Parece que no.

¿Mediante máquinas de electroterapia, masaje, tratamientos pasivos, se puede cambiar el dolor de un paciente a largo plazo? También parece que no.

Aunque muchas de estas técnicas o tratamientos favorezcan que después se pueda llevar a cabo la parte activa, por sí solas, no crearán los cambios necesarios en la recuperación de nuestros pacientes.

 

Entonces, sabiendo lo que sabemos ahora, ¿por qué seguir en ese camino?

 

Sólo se me ocurre tres tipos de respuesta:

 

1. Por que es lo que los pacientes esperan de nosotros.

2. Por comodidad, costumbre o desconocimiento del fisioterapeuta.

3. Por que muchas veces la fisioterapia es simple negocio. Cuantos más pacientes puedas tratar en una hora, mejor.

 

La primera se cambia cambiando el modo de hacer fisioterapia. Si la fisioterapia cambia, la percepción que tienen los pacientes de ella cambia.

La segunda, o no se cambia, o se cambia con educación al profesional. Y hoy en día gracias a redes sociales, blogs, y demás herramientas de comunicación, el que quiere aprender y reciclarse, puede.

La tercera daría para un post entero. Pero, en resumen: cuando se unen falta de ética profesional, empresarios que sólo miran por el dinero, y fisioterapeutas que necesitan un sueldo para comer y que hacen lo que buenamente pueden con estas condiciones, la fisioterapia deja de llamarse fisioterapia.

 

Pero Joan… ¿Estás insinuando que la fisioterapia no sirve?

 

Estoy diciendo que seguramente mucho de lo que hacemos actualmente no sirve para lo que siempre nos han contado que sirve. Y lo que intento transmitir es que entre todos debemos empezar a cambiar el rumbo de nuestra profesión, por que hay cosas que funcionan para lo que queremos, y son estas las que debemos impulsar y practicar.

 

Todo lo que he comentado antes: Reducción del dolor, cambios en los tejidos corporales, fortalecimiento de estructuras, disminución del miedo al movimiento, disminución del miedo a sentir dolor, recuperación de la funcionalidad y movilidad… se puede conseguir con un tipo de intervención, y además mantenerlo a largo plazo: La fisioterapia activa.

 

Una fisioterapia activa en la que además de usar el ejercicio terapéutico como herramienta principal, esta se vea acompañada de educación al paciente en la manera en que tiene que afrontar el dolor (o en simplemente aceptarlo), en cambiar hábitos de vida que están empeorando la situación, en fortalecer tejidos y estructuras corporales, y también buscar y corregir todos los demás factores que puedan estar empeorando el dolor de la persona que tenemos delante.

 

La fisioterapia debe ir abandonando el camino de ser un simple analgésico del dolor, para volver a coger el camino de la analgesia mediante la recuperación de capacidades. No debemos ser aquellos que produzcan cambios en el dolor a corto plazo, y sí debemos ser aquellos que produzcan cambios a largo.

 

Y para producir estos cambios de los que hablo, es imprescindible trabajar en los cambios de hábitos y en la promoción y uso del ejercicio terapéutico como herramienta principal de trabajo. No hay más secreto que este.

 

Y con esto no quiero decir que el uso de agentes físicos, la electricidad, la palpación, el tacto, el masaje, la movilización, no puedan ser beneficiosas en muchos casos (si se unen a todo lo demás). Lo que quiero decir, es que hoy en día, sobre todo en hospitales y mutuas, la mayoría de estas terapias se usan como única intervención, y eso lo único que está consiguiendo es que la fisioterapia sea vista como el equivalente a un paracetamol, y las listas de espera, en vez de acortarse, cada vez sean más largas. Y la fisioterapia no tiene que querer ser como un paracetamol, en el que te lo tomas, te disminuye el dolor un rato, y después ya veremos…

 

Este no es el camino a seguir.